Hoy
he llegado a la conclusión de que hay 2 tipos de personas: aquellas a
las que la vida no les da hostias, sino palizas, y aquellas otras a las
que la vida les sonríe siempre que se la cruzan, y hasta les guiña el
ojo.
Y
después estoy yo, que la vida me sonríe, me guiña el ojo y me saca la
lengua, bueno, eso justo antes de engancharme un directo en la
mandíbula.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.